Celestes

 

Y tras el fin, el pie de página

Mi galerista me ha dicho que será mejor que dé unas cuantas explicaciones sobre De luz tangente, grupo de obras realizado entre abril de 1999 y noviembre de 2001. Por mi parte, de acuerdo, ya que a pesar de que creo que para bien o para mal respecto a una obra no hay nada más elocuente que ella misma, no le tengo apego alguno a la mística del autismo.

Celestes

Respecto a lo de las torres de la Villa Olímpica en Preparados, listos, fin, no tiene nada que ver con lo ocurrido el pasado 11-S en Nueva York. De hecho, el cuadro lleva concebido desde el 27/9/00 tal y como consta en una de las anotaciones incluidas en Suceso misterioso. Es cierto que lo estaba pintando cuando ocurrió lo de Nueva York, pero la parte de la ciudad ya estaba hecha y yo centraba mis esfuerzos en el destello del cielo cuando oí por la radio no sé qué de un incendio en las Torres Gemelas, puse la tele, y ya no me despegué de ella en todo el día. Pero no fue más que una coincidencia, igual que cuando hace un par de años estaba pintando el retrato de mi tío el poeta para una revista literaria y me enteré de que acababa de morir: solo una desdichada coincidencia.

La misma serie De luz tangente, más que como tal habría que considerarla una pieza unitaria compuesta de distintos elementos, como un tebeo más bien corto con viñetas más bien grandes. Todo empezó por el encargo de un cliente que deseaba una gran versión apaisada de un cuadro mío de su propiedad, y así nació La desaparición. Pero a este cuadro no tardaron en salirle dos hermanos. Los tres primeros cuadros no fueron pintados en el orden en que constan en la serie, pero al llegar al cuarto ya había una marcada tendencia hacia la irrealidad que eclosionaba en el quinto, que pinté a partir de una deformación digital del cuadro anterior realizada con la imprescindible ayuda de Diego Gil, primo, amigo, excelente artista y mago del Mac. No soy nada purista y me gustaba lo levemente perverso de emplear un lenguaje en principio realista para emborronar las lindes entre la pintura naturalista, la metafísica, la abstracción, la fotografía y lo conceptual, que a fin de cuentas no son más que géneros de la ficción, igual que en el cine lo son el de acción o el romántico.

El último cuadro, Suceso misterioso, es un collage que consta de todo el material gráfico y fotográfico empleado de referencia durante la elaboración de las pinturas previas. Me atraía el concepto de comprimir todo el proceso creativo de la serie en una sola imagen, idea que me rondaba la cabeza desde el principio. Es por esta razón que lo he llamado así, Suceso misterioso, mientras que la primera de las pinturas es Suceso misterioso II. Porque es al mismo tiempo prólogo y epílogo de la serie entera, y lo comprende todo, incluso a sí mismo (nuevamente gracias a la ayuda de Diego Gil). Antes y después comprimidos en un momento. Pienso que en realidad en la mente no existe el tiempo –sólo un presente permanente que engloba el pasado y el futuro. La realidad es pues ese lugar borroso entre el recuerdo y la hipótesis. Todo el pasado y todo el futuro están ahora, la eternidad es este mismo instante.

Espero que mis aclaraciones les hayan podido servir de algo.

Gonzalo Goytisolo Gil